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TL;DR: Google es una IA. Entiende lo que quieres decir aunque escribas mal, y lleva años haciéndolo. A veces se lía y posiciona distinto una palabra mal escrita — pasa, sobre todo con tildes y nombres propios. Pero si tu estrategia SEO consiste en escribir con faltas a propósito para “pillar búsquedas con errores”, vas a quedar como el culo delante de tus clientes, de los humanos que te leen y, cada vez más, de Google.
Este artículo lo escribí en 2013. La premisa original era sencilla: abrías Traffic Travis, comparabas el ranking de “técnica seo” contra “tecnica seo”, y veías que las posiciones bailaban. De ahí sacaba la conclusión de que “la ortografía afecta al posicionamiento”. Técnicamente era cierto. En la práctica, la moraleja que mucha gente sacó fue la equivocada: “entonces me interesa llenar mi web de faltas para captar el tráfico de los que escriben mal”. Mala idea entonces, mala idea ahora, y en 2026 directamente ridícula.
Vamos a poner el tema al día.
Google ya no hace string matching, hace comprensión
En 2013 Google básicamente miraba la cadena de texto que tecleabas y buscaba esa misma cadena en el índice. Si tú tenías “vendo coche” y alguien buscaba “bendo coche”, Google tenía que decidir si corregirte, sugerirte o dejarte en tu error. Y a veces metía la pata.
Hoy Google es otra cosa. Lleva años usando modelos de lenguaje para entender intención, no solo coincidencia de palabras. BERT (2019), MUM (2021) y la integración progresiva de sistemas tipo Gemini y SGE/AI Overviews han convertido el buscador en una IA que capta lo que quieres decir aunque lo escribas regular. Los acentos, las tildes, los plurales, las conjugaciones y los sinónimos los trata como variantes del mismo concepto el 99% de las veces.
Traducción práctica: no necesitas “pillar” keywords con faltas. Google ya las ha unificado por ti.
¿Entonces ya no afecta la ortografía?
Afecta, pero de dos maneras completamente distintas a lo que se entendía en 2013.
1. Como señal de calidad dentro de E-E-A-T
Google no publica un “ranking factor: ortografía”. Pero las directrices de los Quality Raters — el documento que usan los evaluadores humanos de Google para puntuar páginas y entrenar sus algoritmos — mencionan explícitamente que un contenido con muchas faltas de ortografía, errores gramaticales y descuidos de edición es señal de baja calidad y baja trustworthiness.
No es que haya un algoritmo que cuente tildes. Es que una página llena de faltas da señales de dejadez, de autor no experto, de contenido escrito con prisa. Y esas señales entran en el saco de E-E-A-T (Experience, Expertise, Authoritativeness, Trustworthiness). Para temas YMYL — salud, finanzas, legal — eso es directamente un problema de rankings.
2. Como caso borde en keywords muy concretas
Sí, de vez en cuando sigue pasando que “técnica seo” y “tecnica seo” dan SERPs ligeramente distintas. Ocurre sobre todo con:
- Nombres propios y marcas que se escriben con y sin acentos (Málaga vs. Malaga, Mercadona vs. Merkadona).
- Topónimos extranjeros con transliteración dudosa.
- Jerga técnica donde el término “oficial” compite con la grafía fonética.
En estos casos la diferencia suele ser de una o dos posiciones, y Google normalmente sirve los mismos resultados reordenados. No es una ventaja que puedas explotar sistemáticamente — es ruido.
Por qué escribir mal a propósito es pegarte un tiro en el pie
Supongamos que te convenzo de lo contrario. Que decides crear una página titulada “Bendo coches de segunda mano Malaga barato sin itv” para capturar a los que buscan con faltas. ¿Qué pasa?
- Tu tasa de clic se hunde. El usuario ve tu resultado en la SERP, lee el título con faltas y piensa “esto es spam”. Cierra la pestaña. Google mide ese comportamiento y te penaliza en la siguiente ronda.
- Tu autoridad de marca se hunde. Si alguien te comparte en LinkedIn, en un grupo de Facebook o en un chat de WhatsApp, la primera impresión es de web cutre. Nadie enlaza a una página con faltas. Nadie te recomienda.
- Tus conversiones se hunden. Si vendes algo — lo que sea — el comprador necesita confiar en ti. Un texto mal escrito destruye esa confianza más rápido que ninguna otra cosa. Tus tests de A/B van a sangrar.
- Los LLM te ignoran. ChatGPT, Perplexity, Claude y Gemini están construyendo el siguiente interfaz de búsqueda. Cuando deciden qué fuentes citar en sus respuestas, premian el contenido bien escrito, bien estructurado, con fuentes y con autoridad. Una página con faltas no se cita nunca. Y si no te citan los LLM, desapareces del nuevo tráfico.
Ganancia marginal en rankings por keywords mal escritas: prácticamente cero. Coste: credibilidad, CTR, conversiones y visibilidad en IA.
Las matemáticas no salen.
Lo que sí deberías hacer
Escribe bien. Ya está. Es así de aburrido y así de difícil.
- Revisa los textos antes de publicar. Una pasada con Language Tool, Grammarly o el corrector del navegador te ahorra el 90% de los errores tontos.
- Escribe los nombres propios y marcas como se escriben oficialmente. Si tu marca es “Técnica SEO”, que todas tus páginas lo pongan con tilde. La coherencia interna es más importante que intentar cubrir las dos variantes.
- Si tu audiencia busca con y sin tildes, no te preocupes: Google ya entiende que son la misma cosa. Tu contenido bien escrito va a rankear para ambas.
- Si tienes contenido antiguo con erratas, arréglalas cuando las veas. No montes un proyecto de “corregir toda la web” — pero no dejes erratas a la vista en las páginas que más tráfico reciben.
Conclusión
La ortografía sí afecta al SEO, pero en un sentido distinto al que se creía en 2013. No ganas posiciones escribiendo mal; pierdes autoridad, confianza y clics. Google es una IA que entiende lo que quieres decir. Tus lectores también, pero tienen menos paciencia.
Si tu estrategia SEO depende de cazar búsquedas mal escritas, no tienes una estrategia SEO. Tienes una excusa para no escribir mejor.